“La verdad es que estamos en un partido político y el fin primordial del partido, y hay que decirlo y dejarnos de demagogias, no es el bien de Gijón. ¿Y por el bien de Gijón les vamos a dar las cosas para que las hagan los socialistas? No. Como diría el difunto Pepe Coalla, el fin es ganar y hay que ganar como sea”. Las declaraciones son de Pedro Muñiz, que en 2005 era concejal y portavoz del Grupo Municipal Popular. La gravedad de estas manifestaciones no admite dudas. Emilio Noval, representante del sector crítico enfrentado desde hace tiempo a Pilar Fernández Pardo, presidenta del partido, ha sido el artífice de las grabaciones. En 2005 se le abrió un expediente de expulsión por faltas graves, pero aun no se ha llevado a cabo. Como explicó Luis de Prado, otro miembro del sector crítico que apoya a Noval, “lo que está es suspendido cautelarmente de militancia”. El ex concejal señaló sentirse “avergonzado de estar en un partido con esa gente”. En cuanto a las grabaciones declaraba que “Pardo los acompañaba de voz de fondo, asintiendo a lo que decían, en reuniones de entre 15 y 20 personas de las que excepto cinco, todos aplaudían con las orejas”. Críticas desde Génova La gravedad de la situación ha provocado que el caso haya trascendido a la dirección nacional del PP. La portavoz de los conservadores en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría criticaba las declaraciones de los tres concejales manifestando que “hay muchísimo cálculo en política y esto es inadmisible”. En esta misma línea señaló que le gustan “los gobiernos que gobiernan y quieren revalidarse por los balances”. Por su parte, el líder popular, Mariano Rajoy echaba balones fuera, diciendo que desconocía las grabaciones. Pardo y Reinerio tratan de defenderse Pilar Fernández Pardo, líder de la oposición en Gijón, pasa por uno de sus peores momentos. Las declaraciones de importantes concejales de su partido han supuesto un duro golpe del que tardará en recuperarse, si es que lo consigue. Pardo declaró verse envuelta en un “caso de espionaje político en connivencia con el PSOE”. Opina que se trata de grabaciones “ilegales que tergiversan y deforman”. En referencia a los socialistas, no dudó en echar mano de una frase de referencias bíblicas: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Por su parte, Reinerio Álvarez, secretario de Organización de los populares asturianos suscribía las manifestaciones de Pardo calificando las grabaciones “de un acto sucio, carente de ética y totalmente ilegal”. Los socialistas cargan contra el PP de Gijón Pedro Sanjurjo, portavoz de los socialistas de la ciudad, aprovechó el caos que se ha instalado en las filas del PP para definir al partido de la oposición “como una formación que se caracteriza por obstruir el beneficio y los intereses de progreso de Gijón”. Y es que poca confianza puede despertar entre la ciudadanía escuchar a un concejal popular declarar que “les conviene que le vaya mal a Gijón”. El caso también ha tenido su eco dentro de los pesos pesados de los socialistas a nivel nacional. La número tres del partido, Leire Pajín, criticó a los populares por anteponer sus intereses partidistas a los de los ciudadanos. Recordó, así mismo, como el PP ya nos tiene acostumbrados a esta clase de desmanes al haber utilizado en la pasada legislatura temas como la política antiterrorista o la economía “para arrojarlos contra el Gobierno en vez de llegar a acuerdos que beneficien a los ciudadanos”. Compra de puestos en la candidatura municipal del PP Abierta la caja de los truenos, la tormenta no tiene pinta de escampar. El dirigente del sector crítico a Pardo, Luis de Prado, acusaba a la líder de los conservadores de Gijón de permitir la venta de puestos en la candidatura municipal del PP. “Todos pagaron -señalaba de Pardo- con cantidades que llegaba hasta los 36.000 euros. Una prueba más de que el PP de Gijón se ha convertido en un partido bananero, en el que se hacen trampas y chanchullos, y en el que son capaces de cualquier cosa”. Todo hace indicar que la fractura que se ha abierto en el PP de Gijón no se cerrará fácilmente. Desde varios frentes ya se han exigido dimisiones ante la gravedad de los hechos. O incluso una profunda renovación que empiece por arriba. El ambiente está muy caldeado, y todo puede suceder. Estaremos atentos. Foto | willysifones