El nuevo curso político empezó con una pequeña tregua entre los dos grandes partidos que hacían presagiar un cierto nivel de entendimiento. Los acuerdos entre el presidente del gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, y el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, en materia antiterrorista dieron un soplo de aire fresco a las relaciones PSOE-PP.
En la pasada legislatura, los conservadores, comandados por los grandes representantes del “aznarismo”, realizaron una oposición que para muchos ciudadanos, incluso simpatizantes populares, resultó irresponsable. La derrota electoral del 14M, cosechada tras los fatídicos atentados del 11M, irritó a la derecha, que no logró nunca aceptar el resultado de las urnas. Cuatro años de divorcio Zapatero-Rajoy, que tuvo como consecuencia la imposibilidad total de llegar a acuerdos en materias importantes.
Tras la nueva derrota de estas últimas generales, Rajoy ha decidido seguir pilotando la nave popular. Pero para ello, se ha rodeado de una nueva tripulación, dejando en tierra a la vieja guardia aznarista. Si en los primeros meses parecía que se iba a producir un mayor entendimiento entre los dos grandes partidos, la llegada de Septiembre nos ha dejado nueva crispación entre ambos.
Los asturianos encuestados consideran que el nuevo curso político seguirá siendo de grandes enfrentamientos. Sería más positivo para el país, una mejor relación entre el gobierno y la oposición, sobre todo de cara a llegar a grandes acuerdos en cuestiones claves de nuestra política, pero todo hace indicar que la actitud dialogante de los populares no era más que un espejismo. Además, el clima de crisis económica merma parte de la confianza que parte de la ciudadanía tenía en el gobierno socialista. Muchos asturianos desean una legislatura de grandes acuerdos, pero lo ven francamente difícil.