La crisis económica a nivel mundial está haciendo estragos. La quiebra de varias entidades financieras en Estados Unidos está tambaleando la economía americana. Las bolsas están viviendo momentos complicados y muchos expertos en la materia vaticinan un negro panorama para los próximos años.
España, tampoco es ajena a esta incertidumbre, y muchas empresas se están viendo en graves dificultades financieras. La falta de liquidez amenaza con dejar en la calle a muchos trabajadores.
En Asturias Opinión hemos querido conocer la valoración que los ciudadanos hacen de esta situación. Y nos hemos encontrado con distintos enfoques para afrontar esta cuestión. Varias personas consideran que, debido el difícil momento que vive nuestra economía, el Estado debería ayudar a las pequeñas y medianas empresas que atraviesen un bache. De esta manera, se consiguiera evitar pérdidas de empleos, que de otra manera serían inevitables.
Sin embargo, con las grandes empresas y multinacionales, especialmente con aquellas dedicadas a la construcción, la opinión es distinta. Algunos encuestados se refieren a que estos “ladrilleros” se enriquecieron en tiempos de bonanza económica y ahora deben arreglárselas solos. No parece de recibo que quieran “socializar las pérdidas y privatizar las ganancias”.
La intervención del Estado en la economía, en situaciones como esta, parece inevitable y así lo cree la mayoría. Muchos trabajadores podrían quedarse en el paro si no se toman medidas para ayudar a empresas en dificultades. Pero muchos ciudadanos están quemados con aquellas grandes entidades que ahora “mendigan” al Gobierno inyecciones económicas para evitar su quiebra.