El presidente en funciones de Estados Unidos George Bush no ha podido salirse con la suya y el gobierno español estará presente en la cumbre que se celebrará el 15 de Noviembre en Washington. Zapatero consigue así su objetivo de asistir a esta reunión que espera poner las bases para subsanar la grave crisis económica global.
Nicolas Sarkozy, presidente francés, cederá una de las dos sillas a las que tiene derecho como mandatario de uno de los países del G-7 y como presidente de turno de la Unión Europea. España será junto a Alemania, Italia, Gran Bretaña y Francia el representante de Europa en la cumbre. La administración Bush había señalado que tenía “un problema en general con España” para justificar la ausencia de la invitación a nuestro país.
Los ciudadanos creen que España, como octava potencia económica del mundo, tiene que estar representada en esta importante cumbre. Las turbias relaciones del gobierno norteamericano con el español en los últimos años no es razón suficiente para impedir la asistencia de Zapatero a esta reunión.
Por otro lado, esta cumbre parece esencial para comenzar a sentar las bases del futuro económico mundial. El diálogo entre las grandes superpotencias es primordial para solucionar este clima de incertidumbre. Sin embargo, también se duda de que esta cumbre pueda ser demasiado provechosa y que los acuerdos que de ella salgan sean realmente válidos.