Esta semana se produjo en el Parlamento Europeo la votación sobre la iniciativa de los gobiernos en el Consejo y la Comisión Europea sobre la posibilidad de aumentar la semana laboral a 65 horas. El proyecto se basaba en la posibilidad de que fuesen los trabajadores y las empresas los que negociasen a título individual la jornada de trabajo. El Parlamento Europeo votó negativamente a esta propuesta.
La iniciativa nacida del gobierno del Reino Unido, ha ido cosechado un fuerte rechazo social entre la ciudadanía europea que consideraba que con este “libre” pacto entre trabajadores y empresa se recortaba los derechos laborales de los primeros. Sus defensores dicen que en estos momentos de crisis, cada trabajador debe decidir cuánto quiere trabajar si pretende cobrar más.
Para los ciudadanos asturianos la semana laboral de 65 horas se considera excesiva e, incluso, perjudicial. En algún caso se aboga por la reducción hasta las 35 horas como se venía demandando en los últimos años. Por otro lado, también se indica que debe mejorarse la eficiencia en el trabajo, para conseguir unas jornadas laborales más ajustadas que beneficien tanto al empleado como a la empresa.