Tras la constitución de las corporaciones locales el pasado dieciséis de junio, los nuevos alcaldes se han apresurado en conocer el estado de las arcas municipales para saber con que recursos cuentan para los próximos meses y cual es la situación económica que les ha tocado gestionar.
En el concejo de Ponga, el nuevo alcalde de URAS, afirma que su antecesor, el socialista, Manuel Antonio Yano, le ha dejado unas cuestas saneadas, con un importante superávit que asciende a quinientos mil euros, lo que permitirá afrontar los primeros años de gobierno con la tranquilidad de saber que cuenta con recursos económicos suficientes para desarrollar nuevos proyectos.
Bien diferente es la situación de Piloña, el nuevo regidor, el socialista, Camilo Montes, a informado a sus vecinos de la precaria situación económica en la que ha dejado el ayuntamiento Roberto Pérez, hasta ahora alcalde por el partido popular. La deuda municipal alcanza la desorbitada cifra de 3,6 millones de euros, seiscientos millones de las antiguas pesetas, que sin duda supondrán una rémora para el nuevo equipo de gobierno.
Las dos situaciones son tan antagónicas como sorprendentes, y dejan de manifiesto quienes han sido los que han dirigido los destinos de estos dos municipios asturianos en los últimos años.