Tras los resultados de las elecciones del 9M el líder de los conservadores decidió seguir al timón del barco popular. Pero la situación no se está presentando tan sencilla como él podía imaginarse. Sus intentos de renovación no están siendo bien acogidos, ni desde diferentes sectores del partido ni siquiera desde sus viejos amigos mediáticos.
Jaime Mayor Oreja, un antiguo peso pesado del PP, se mostraba tajante: “la peor crisis del partido desde su refundación”. La sucesión de declaraciones de este calibre han minando la confianza de Rajoy que ha terminado por admitir la evidencia: “Efectivamente, este es un momento difícil, pero haremos las cosas con sensatez, el PP y sus dirigentes han demostrado que saben sobreponerse a circunstancias difíciles”.
Pero las declaraciones de muchos de sus correligionarios no ayudan mucho a superar la crisis. Tampoco la indecisión del líder popular a la hora de anunciar su equipo.
Los líderes del PP evidencian que les preocupa las personas, no las ideas.
Los nervios ya empiezan a aparecer y es que nadie quiere quedarse fuera. “La tranquilidad llegará al PP cuando la gente sepa quién va, dónde y por qué se cuenta con determinadas personas”. Así de evidentes son declaraciones de Gustavo de Arístegui, portavoz de Exteriores de los populares. Trataba de evitar el término “crisis” y prefería el eufemismo de “debate interno”: “no es malo que en un periodo congresual se abra una etapa de reflexión sobre el liderazgo, sobre políticas, incluso sobre personas”.
Todo el mundo quiere cambios, pero, por supuesto, que esos cambios afecten a los demás. En este sentido el secretario de Libertades Públicas y Seguridad, Ignacio Astarloa, se mostraba convencido de que Rajoy tendrá “sabiduría” para que en la nueva dirección “esté representado todo el núcleo duro del partido, porque no sobra nadie”. Se nos antoja complejo, sin duda, renovar un partido “si no sobra nadie”.
Al margen de estas ayudas desde el seno de su propio partido, Rajoy ya tiene asumido que no hay garantías de que sea el próximo candidato a las Elecciones previstas para 2012. Todo hace indicar que seguirá liderando el partido tras el Congreso que en Junio se celebrará en Valencia. Los amagos de Esperanza Aguirre de presentar una candidatura alternativa han terminado en agua de borrajas. Y es que otros barones del partido le pararon los pies a la presidenta de la Comunidad de Madrid. También ellos quieren tener su oportunidad. Y mejor esperar. ¿Hasta cuándo? Hasta el próximo Congreso a celebrar en 2011.
En la anterior legislatura, Rajoy pudo saltarse el Congreso previsto para 2007 aduciendo que había un riesgo de adelanto de las elecciones. Los barones populares asintieron. Por aquellos tiempos la situación parecía favorable a los conservadores. Pero los tiempos han cambiado, y Rajoy ya sabe que en 2011 no podrá saltarse de nuevo los estatutos de su partido. Si sus compañeros de partido no le tumban antes, en esas fechas deberá someterse a una nueva moción de confianza.
Dos exámenes para Rajoy
Los comicios a celebrar en Galicia y las elecciones europeas serán pruebas de fuego para el líder conservador. Si la cosa no va bien, ya sabe que sus compañeros de filas no tendrán piedad. Francisco Camps y Esperanza Aguirre, entre otros, han decidido esperar y no cuestionar en el Congreso de Junio el liderazgo de Rajoy. Pero ya van tomando posiciones conscientes de que la batalla por el poder en el partido no tardará en llegar.
La presión mediática de la extrema derecha tendrá mucho que decir en el resultado de ambas elecciones, sobre todo en las europeas. Después de las críticas vertidas contra Rajoy… ¿podrán pedir el voto para el Partido Popular? Dependerá del candidato que encabece la lista.
El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero se mantiene al margen
Desde la distancia, el Partido Socialista asiste estupefacto a este espectáculo del partido rival. La inmolación del PP despierta reacciones de todo tipo en los socialistas. La última la del propio presidente del Gobierno, que en presencia de Esperanza Aguirre, expresaba su deseo de que “el PP no caiga en la desesperanza”. No nos tiene acostumbrados Zapatero a usar la ironía, así que lo dejaremos en “comentario informal” tal y como lo definieron fuentes del entorno del Jefe del Ejecutivo Socialista.