Estimado Angel Viveros, no me lo tienes que explicar; que ya se que no tienes nada que ver con los 36 policías municipales corruptos de tu municipio. Pero no me digas que no sonará extraño que no tuvieras ni idea de semejante trama de corrupción en tus despachos. Te acepto que no te enterabas, pero déjame que te pida que te vayas del cargo por ser incapaz de oler lo podrido, de ver lo obvio y de oir a los vecinos. Angel, dimite ya.
Hace unos días me dirigí al responsable del PSM, Tomás Gómez, pidiéndole que entrase en escena. No le he visto en ninguna de las manifestaciones de estos días en Madrid convocadas contra las privatizaciones. ¡Qué le vamos a hacer!
Pero ahora tiene que decir algo.
A estas alturas tiene que saber que lo que lo que la ciudadanía no acepta al PSOE es la corrupción económica.
Los populares pueden hacer negocios confusos y no pasar nada. Pero si un socialista anda cerca de un negocio ilegal, no hay perdón.
Ya se que es injusto. Pero me alegro. Me gustaría que, pasados los años, honorabilidad y socialismo fueran conceptos equivalentes. Los del PP que busquen sus definiciones.
Por eso Tomás Gómez no puede dejar ni un minuto más que Angel Viveros sea alcalde de Coslada.
O somos otra cosa o actuamos de otra manera o ya me contareis qué significa ser socialista.
Luis Solana