La tremenda polémica que se ha dado esta semana tras la publicación de unas grabaciones protagonizadas por varios concejales del PP de Gijón no ha dejado indiferente a nadie. La oposición en Gijón lleva años viviendo todo tipo de situaciones, la mayor parte de ellas negativas.
Época de vacas flacas para Gabino y los suyos. Todas las semanas surge un nuevo caso que ahonda la crisis financiera que vive el ayuntamiento de Oviedo. El equipo de Gobierno de los populares deberá hacer juegos malabares para hacer frente a todos los pagos que se van sumando.
La situación de quiebra económica del ayuntamiento de Oviedo es un hecho incontrovertible. Los populares guardan silencio y tratan de desviar la atención. Pero lo que es peor es que no están cumpliendo los plazos exigidos por la ley para hacer pública la Cuenta General del consistorio.
Muchos de los ciudadanos de la capital asturiana desconfían de su alcalde. Son demasiados años en el poder y el relevo se hace necesario. Sin embargo, lo que ha logrado Gabino es extender esa desconfianza hacia el resto de mandatarios. La mayoría de los ovetenses ya no cree en los políticos y manifiestan un preocupante desinterés por lo que hacen o dejan de hacer sus dirigentes.
No aparecen por ningún lado. La yeguada de Gabino ha desaparecido. Por lo menos, en la declaración de bienes del regidor popular no hay referencia alguna. Aficionado a aparecer ante los medios exhibiendo la categoría de sus animales, ahora parece echarles de menos.
La presidenta del Partido Popular de Gijón, Pilar Fernández Pardo, dejaba caer no hace mucho su intención de disputarle a Ovidio Sánchez el liderazgo del partido a nivel regional en el próximo congreso. Apostaba por “nuevas caras y nuevas ideas” para refrescar la imagen de la formación conservadora.
La difícil situación financiera que viven las arcas municipales del consistorio ovetense sigue dando que hablar. La falta de autocrítica del equipo de gobierno de Gabino irrita los ciudadanos que ven como una y otra vez los populares no asumen su responsabilidad.
Si el Congreso de Valencia puso de manifiesto la fractura existente en el Partido Popular nacional, también supuso un nuevo capítulo de la desunión que viven los conservadores asturianos. Mucho dio que hablar el hecho de que la delegación asturiana en el cónclave se dividiera en tres cenas. Una de ellas exclusiva para el PP de Gijón. De puertas afuera se habla de descoordinación, pero lo que parece evidente es que el liderazgo de Ovidio Sánchez está siendo puesto en duda desde varios frentes.
ASTURIAS OPINIÓN se ha desplazado a la villa avilesina para sondear la opinión de los ciudadanos sobre uno de sus políticos más controvertidos de Asturias. Joaquín Aréstegui, Presidente del Partido Popular de Avilés y Portavoz adjunto de la formación conservadora en la Junta General del Principado, ha ido asumiendo cada vez más poder dentro de su partido. Pero no es una figura demasiado admirada, ni siquiera en el propio PP.
El Partido Popular ha sufrido una profunda crisis de identidad en los últimos meses. Tras perder las últimas elecciones, Mariano Rajoy decidió continuar al frente de la formación conservadora en contra de la opinión de muchos de sus simpatizantes. El hecho de prescindir de varios de los integrantes de la vieja guardia del partido ocasionó una brecha que aun no se ha cerrado.