La cocina asturiana está profundamente ligada a los ciclos de la naturaleza. Cada estación trae consigo productos que alcanzan su punto óptimo y que los cocineros del Principado saben transformar en platos que son puro territorio. La primavera, con su explosión de vida en los campos y en el mar, ofrece una despensa excepcional que merece ser descubierta.
Del mar: pixín, oricios y percebes
La primavera es temporada alta para algunos de los tesoros del Cantábrico. El pixín —rape en el resto de España— alcanza en estas aguas una calidad que los mejores restaurantes del país reconocen. Preparado a la sidra, a la espalda o simplemente a la plancha, el pixín asturiano es un manjar que justifica un viaje gastronómico al Principado.
Los oricios, esos erizos de mar que los asturianos consumen con devoción, tienen en los meses de primavera su última ventana antes de la veda estival. Su sabor intenso a starbet liberia mar, consumidos directamente de la concha o incorporados a revueltos y arroces, es una experiencia gustativa única. Los percebes, otro clásico de la costa asturiana, alcanzan también una calidad excepcional en esta época.
De la huerta: fabes, lechugas y borrajas
Las fabes de la nueva cosecha empiezan a llegar a los mercados en primavera, ofreciendo una textura más tierna y un sabor más fresco que las conservadas del año anterior. La fabada, plato emblema de Asturias, se reinventa con estas fabes primaverales en versiones más ligeras y menos contundentes que la receta invernal tradicional.
Las lechugas de los huertos asturianos son célebres por su frescura y su sabor, resultado de un clima que les proporciona el equilibrio perfecto de agua y temperatura. La borraja, verdura casi olvidada en otras regiones, sigue teniendo presencia en los mercados del Principado y es la base de guisos tradicionales que merece la pena redescubrir.
De la ganadería: cordero y ternera de primavera
Los corderos nacidos a finales del invierno alcanzan su punto óptimo en primavera. Alimentados con la leche de madres que pastan en prados recién brotados, ofrecen una carne tierna y aromática que los asadores asturianos preparan con maestría. La ternera asturiana, amparada por su Indicación Geográfica Protegida, es otro producto que en primavera, cuando los animales salen a los pastos frescos, adquiere un matiz especial.
De la sidra: el tiempo de las espichas
La primavera es la temporada de las espichas, esas fiestas en los lagares donde se prueba la sidra nueva directamente del tonel. Es el momento en que yellowbet los sidros abren sus puertas para dar a probar la producción del año, acompañada de tortillas de bacalao, chorizos a la sidra, quesos del país y empanadas. Participar en una espicha es una experiencia social y gastronómica que define la cultura asturiana.
Dónde disfrutar de la cocina de temporada
Los mercados municipales de Oviedo, Gijón y Avilés son el mejor termómetro de la temporada. Pasear por sus puestos permite descubrir qué productos están en su momento y llevarse a casa la materia prima para cocinar. Para quienes prefieran disfrutar de la cocina de temporada en un restaurante, tanto las sidrerías tradicionales como los restaurantes de autor asturianos diseñan sus cartas en función de lo que el campo y el mar ofrecen en cada momento del año.








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