Con la llegada de la primavera, los Picos de Europa despliegan su mejor versión. Los senderos se liberan de la nieve en las cotas medias, los prados reverdecen y la fauna silvestre se muestra más activa que nunca. Para los amantes del senderismo, es la época ideal para descubrir algunos de los rincones más espectaculares del Principado.
La Ruta del Cares: el clásico que nunca defrauda
Conocida como la Garganta Divina, la Ruta del Cares sigue siendo la joya del senderismo asturiano. Los doce kilómetros que unen Poncebos con Caín discurren por un desfiladero tallado en la roca caliza, con el río Cares serpenteando decenas de metros más abajo. El recorrido, prácticamente llano, es accesible para senderistas de nivel medio y ofrece panorámicas que quitan el aliento a cada paso.
En primavera, el caudal del río aumenta con el deshielo, lo que añade espectacularidad a un paisaje ya de por sí impresionante. Es recomendable iniciar la ruta temprano para evitar las aglomeraciones que se producen a media mañana, especialmente los fines de semana y festivos.
Los Lagos de Covadonga: más allá del mirador
Los lagos Enol y Ercina son mucho más que una parada de autobús turístico. Desde los lagos parten senderos que se adentran en la alta montaña y que ofrecen una experiencia completamente diferente a la del visitante que se limita a hacer la foto de rigor. La ruta circular de las Minas de Buferrera, la subida al mirador del Rey o el camino hacia la Vega de Ario son opciones que permiten disfrutar de la soledad y la grandeza del macizo occidental.
Durante la primavera, el acceso en vehículo particular suele estar restringido, por lo que es necesario utilizar el servicio de autobuses que parte desde Cangas de Onís. Esta medida, lejos de ser un inconveniente, contribuye a preservar un entorno natural de extraordinario valor ecológico.
Ruta del Arcediano: historia y paisaje
Menos conocida que el Cares, la Ruta del Arcediano conecta Amieva con Sajambre a través de un antiguo camino real que durante siglos fue la principal vía de comunicación entre ambos valles. El sendero atraviesa hayedos centenarios, praderas de montaña y desfiladeros que rivalizan en belleza con los más famosos del parque.
Esta ruta es especialmente recomendable para quienes buscan alejarse de las masificaciones y disfrutar de un senderismo más contemplativo. La señalización ha mejorado notablemente en los últimos años, aunque sigue siendo aconsejable llevar mapa topográfico y GPS para algunos tramos.
Consejos prácticos para la temporada
La primavera en los Picos de Europa es sinónimo de tiempo cambiante. Un día que amanece soleado puede transformarse en cuestión de horas, con nieblas densas y descensos bruscos de temperatura en las cotas altas. Llevar ropa por capas, chubasquero y calzado de montaña adecuado no es opcional, sino imprescindible para disfrutar de las rutas con seguridad.
Las oficinas del Parque Nacional ofrecen información actualizada sobre el estado de los senderos, las restricciones de acceso y las previsiones meteorológicas. Consultarlas antes de planificar la jornada es un hábito que puede evitar situaciones desagradables y contribuye a una experiencia mucho más gratificante.








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